‘Toro’: de videojuegos y censura

29 enero, 2015 por UsuarioArráez

Toro

La polémica ha saltado a la palestra de nuevo a causa de un producto de entretenimiento. Toro se llama el videojuego que ha puesto a los antitaurinos en pie de guerra. Y lo que pretenden es sencillo: la desaparición y erradicación de un simple videojuego.

Honestamente, uno ya empieza a estar un poco harto de que la gente se la coja con papel de fumar con los videojuegos. Por lo visto en este país cuando nos aburrimos miramos a ver qué se cuece en el sector del entretenimiento digital para ver en qué se puede meter algo de cizaña. Y una vez más, unos iluminados, pretenden aplicar la censura a un videojuego porque, en este caso, se supone que “maltrata a los animales”.

La historia no es nueva: personajillos a los que imagino ociosos sin nada mejor que hacer, y que muy probablemente no han tenido en sus manos el mando de una consola en su vida, se permiten pontificar sobre lo malo, malísimo, casi demoníacos, que son los videojuegos. Y la solución no es otra que censurar y liquidar la libertad de expresión, en este caso representada por un videojuego. Sí señores míos: libertad de expresión, le pese a quien le pese.

Pero tampoco me voy a poner aquí a estupendo y voy a hablar sobre el toreo. Un servidor no ha pisado una plaza de toros en su vida. Es más, ni tan siquiera he visto jamás una corrida de toros en la tele, por lo que no opinaré sobre dicha actividad –no me parece apropiado llamarlo “arte”–. Pese a que en realidad no me gusta el mundo del toro, sí me gusta –me apasiona– el de los videojuegos.

Y mucho menos pontificaré sobre los casi 52.000 –y pico– personajes que ya han firmado la petición de change.org en contra del videojuego Toro, de la compañía española Reco Technology para que dicho título sea prohibido. Sí, has leído bien: prohibido y censurado. Desde este pequeño púlpito que brinda la libertad existente en internet –y que a muchos les encantaría fulminar– no quería, no podía, dejar pasar la ocasión de decir que la hipocresía –tal vez la estupidez– abunda en este país nuestro. Y de qué manera.

No importa que en otros videojuegos se asesine a seres humanos. Aquí lo que importa es el toro.

Haciendo una simple búsqueda en change.org con la palabra “videojuego” aparecen 182 resultados. Más allá de las peticiones habituales, como que bajen el precio o que se doblen todos al castellano, me ha llamado la atención que nadie pide la prohibición de ningún videojuego violento, de esos que abundan en el sector. No importa que en esos otros videojuegos se asesine, mutile, despedace, descuartice, decapite, queme o incluso se viole a seres humanos. Eso no importa. Lo que sí importa es censurar Toro, un proyecto que “promueve el maltrato animal”.

Y entonces me entra la risa. Bueno, más bien me entra pena. Pena por esos 52.000 –y pico– personajes cuya mayor preocupación en esta vida es convertirse en dictadores que deciden quién tiene derecho a publicar un videojuego y quién no. Pena por esos 52.000 –y pico– reyezuelos que están por encima del bien y del mal a los que les importan más los animales que aparecen en Toro que las personas. Porque señores míos, son personas quienes están intentando salir adelante con la publicación de un título sorprendente y original, al menos en su temática.

Toro_1

¡Cuidado, que viene el toro antitaurino!

No importa que estemos ante un proyecto que sale de un grupo independiente y modesto de emprendedores que intenta abrirse camino en una de las industrias más difíciles que existen. Tampoco importa que sean personas de verdad, y no toros de mentira, los que estén detrás de una ilusionante aventura empresarial. Es más importante salvar unos toros digitales que ayudar a unos seres humanos de carne y hueso.

La petición, realizada directamente a Microsoft –algo absurdo puesto que ellos no desarrollan el título– no va a llegar a ninguna parte ya que la compañía de Redmond ha anunciado oficialmente que no es cosa suya prohibir nada, y lo dejan muy clarito en un comunicado en la propia página en la que se hace la petición.

“De forma similar a lo que ocurre en la televisión y en el cine, creemos que los desarrolladores deben tener la libertad para crear una variedad de juegos y experiencias de entretenimiento tan amplia como los consumidores demandan, y estos a su vez deben poder elegir libremente qué juegos compran y juegan. Por supuesto, siempre respetando los límites y restricciones que impone la legalidad vigente” afirma Microsoft España. Pero los antitaurinos ya han conseguido lo que querían: hacer mucho ruido. Mientras, el videojuego se sigue desarrollando con total normalidad.

Por último, un mensajito, un secretito, algo que se les escapa a esos 52.000 –y pico– benevolentes y transigentes libertarios del mundo animal: los toros que intentáis salvar en realidad no existen, son de mentira…

2 pensamientos en “‘Toro’: de videojuegos y censura

  1. Antonio

    Totalmente de acuerdo contigo, David. A mí tampoco me parece de recibo que estas personas se lleven las manos a la cabeza por el maltrato hacia un animal (Que a mí tampoco me gusta) y sin embargo no lo hagan por cosas más graves como las que citas en tu artículo. Un videojuego al fin y al cabo es algo ficticio y diseñado para vivir experiencias que no podríamos o no haríamos en la vida real y no por ello debemos estar de acuerdo con la temática.
    Ánimo, y no des mayor importancia a lo sucedido con el artículo. al fin y al cabo, tú lo único que has hecho ha sido expresar tu opinión libremente, al igual que ellos lo hacen con la temática del videojuego y demás.
    Un saludo.

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