iPhone 5s: más de lo que parece

13 noviembre, 2013 por UsuarioArráez
El iPhone 5s en sus tres colores disponibles.

El iPhone 5s en sus tres colores disponibles.

El penúltimo lanzamiento de Apple, el iPhone 5s, llegó con pocas sorpresas en lo que al producto se refiere –todo se sabía ya– pero con mucha más innovación de la que se esperaba.

Desde el minuto uno no faltaron los agoreros gurús de despacho que, sin haber ni siquiera visto el teléfono en vivo se aventuraron a decir que el iPhone 5s era un teléfono más, sin ninguna innovación y carente de cualquier interés. Pero la realidad era bien distinta. Tal y como ya leíste aquí la primera impresión de los que pudimos tocar el iPhone 5s en ese minuto uno fue otra: un teléfono diferente pese a ser igual, revolucionario pese a su aparente poca innovación, una bestia en el cuerpo de una bella.

Las novedades del nuevo iPhone pueden no ser muchas, pero son de gran calado

Y es que, si miramos atentamente las novedades reales que este iPhone 5s tiene con respecto a su antecesor, no parecen muchas. Pero, ¡ay amigo!, son de gran calado. De solera que diría un castizo. No me voy a enredar hablando de bancos de prueba de rendimiento –los famosos benchmark– que tanto le gustan a algunos. Eso no va conmigo. Eso no va con usuarioarraez.com. Lo que sí te puedo decir es que de la docena larga de smartphones que hay ahora mismo encima de mi mesa –y no estoy exagerando ni un pelo, son 17–, el iPhone 5s es de lejos el más potente. Y si no lo es, te aseguro que es el que mejor funciona y el que con más soltura hace funcionar su sistema operativo y sus aplicaciones.

El sistema de huellas Touch ID funciona muy bien, pero también falla.

Pero de lo que más quieres oír hablar –o leer en este caso– es del lector de huellas dactilares, Touch ID para los amigos. El cacharrito funciona, y muy bien. Sorprendentemente bien. Pero cuidado, que también falla. La lectura de las huellas no es 100% eficaz, pero el mero hecho de no tener que introducir tu código pin cada vez que coges el teléfono ya es todo un avance. Aunque eso no es, ni de lejos, lo mejor que ofrece este sistema. La posibilidad de pagar usando tu huella dactilar supone un enorme avance para el futuro de las transacciones comerciales. Y para el futuro de las identidades digitales. Y de los hospitales. Y las aerolíneas… Si ahora ya puedes pagar en la tienda de aplicaciones de Apple poniendo tu dedito en el sensor del teléfono, imagina lo que podrás hacer cuando esta tecnología se desarrolle. Yo ya me veo embarcando en el avión sin pasaporte ni DNI, poniendo mi pulgar en mi teléfono, y comprando en cualquier tienda del mundo usando el mismo método. Me veo cogiendo un taxi y pagando con mi móvil tras haber hecho lo propio en un mercadillo de pueblo, en el que un agricultor me vendía sus tomates haciendo la transacción a través de su tableta. Lo sé, tengo mucha imaginación. Pero no os sorprendáis cuando esto sea realidad. Y antes de lo que muchos se esperan.

Infinity Blade III

En gran medida, todo esto es posible gracias a una nueva arquitectura –me encanta este término–, a un procesador de 64 bits que se monta por primera vez en la historia en un teléfono móvil. Este procesador de 64 bits inaugura todo un nuevo mundo a los usuarios, pero sobre todo a los desarrolladores. Por primera vez se van a poder crear aplicaciones que hasta ahora solo tenían cabida en el poderoso corazón de los mejores ordenadores. Y vaya que si se nota. El lanzamiento del nuevo purasangre de Apple trae consigo pocas apps de 64 bits que echarse a la boca, pero las pocas que hay ya dejan ver lo que se nos avecina. Juegos como Call of Duty Strike Team o el fabuloso Infinity Blade III no hacen más que dejarte con la boca abierta cuando ves ese realismo, esa jugabilidad y esa fluidez con la que se mueven los gráficos. La calidad global de este o aquel juego es algo que dejaremos a un lado, pero en lo que se refiere al aspecto gráfico y la fluidez con la que se mueven, la cosa es estratosférica.

Call of Duty: Strike Team

Pero no solo de videojuegos vive el hombre, y por eso la nueva hornada de apps con arquitectura –¿he dicho lo mucho que me gusta esa palabra?– de 64 bits son igual o más sorprendentes. Sketchbook Pro –más conocida como Autodesk– te permite dibujar y realizar bocetos como nunca hasta ahora. Su realismo, en combinación con un lápiz táctil de Wacom sueltan toda la creatividad que hay en ti. Incluso si eres un torpe de temblorosas manos que intenta hacer un dibujo, por malo que sea, el resultado es sorprendente. Las paletas de colores, los pinceles, la calidad de la pintura simulando lienzos reales… Es increíble. Tan increíble como apps mucho más musicales como Sing! Karaoke, Vjay o djay 2 for iPhone, que llevan la música a otro nivel. Ahora cantar, mezclar o interpretar no es un suplicio: es una delicia. Las mezclas musicales se hacen rápido, sin retardo, incluso con canciones con la máxima calidad de sonido. El sueño de cualquier DJ que se precie es un procesador de 64 bits.

Sketchbook Pro para iPad

El iPhone 5s, además de potente es inteligente. Es smart. Mucho más smart de lo que parece. Y si bien es cierto que en muchas ocasiones Apple no es la primera en utilizar una nueva tecnología, sí es la primera en implemantarla de tal forma que el usuario la utiliza y disfruta de forma masiva. ¿Cuántos de vosotros tenéis un smartphone cuyas funcionalidades no conocéis? No se trata de cuántas cosas puedes hacer con tu teléfono, sino de las que haces en realidad. El chip M7 que incorpora el iPhone 5s es un claro ejemplo. Este coprocesador se encarga de recabar toda la información del giroscopio, el acelerómetro y la brújula, convirtiendo así al iPhone 5s en un medidor de actividad. Pero eso no es lo mejor. Al estar reuniendo la información, el procesador principal está en estado latente, alargando así la vida de la batería. Además, y al igual que con el procesador principal, se abre un nuevo campo para los desarrolladores de apps de vida sana, capaces de medir la actividad física, como si de una pulsera se tratara.

Este mismo coprocesador se va a encargar de, por ejemplo, saber que estás conduciendo, caminando o corriendo, de forma que podrá adaptar la navegación e incluso las aplicaciones a la actividad que estás realizando.

La cámara del nuevo iPhone 5s te dejará sin palabras.

Pero el iPhone 5s tiene mucho más. La cámara, con un sensor mayor, una mayor densidad de pixeles y mayor apertura permite hacer fotos con poca luz que te dejan sin palabras. Al final, la fotografía no es una loca carrera por ver quién tiene más megapíxeles, sino quien los tiene mejores. Con una apertura de f/2.2 y un sensor con píxeles de mayor tamaño, estamos ante una de las mejores cámaras que hay en un móvil en la actualidad. Además, el nuevo flash True Tone, que se monta por primera vez en un teléfono, es capaz de analizar el ambiente y emplear el tono más apropiado para que la foto salga perfecta. Se han acabado esos fogonazos en la cara de los retratados. Ahora las imágenes tomadas con flash son más naturales, mucho más intensas. Más reales.

Además, vídeo en alta definición con posibilidad de grabar a cámara súper lenta –os aseguro que es una gozada–, conexión 4G LTE optimizada para alargar la duración de la batería y nuevos modos fotográficos que, honestamente, ya teníamos antes a través de diferentes aplicaciones.

Pero también hay contras. El primero, el precio, que no está al alcance de cualquier economía. Lo segundo, una conexión wifi AC de última generación, presente en la mayoría de últimos dispositivos de Apple. Por último, pese a que la batería dura más que en su predecesor, el iPhone 5, no es mucho más. No cabe duda de que es el gran talón de Aquiles de la telefonía actual.

Al final uno tiene en sus manos un dispositivo único, con infinitas –y reales– posibilidades que no deja de sorprenderte a diario. Cada día encuentras una nueva utilidad, un nuevo recoveco en el que sumergirte para disfrutar un poco más de tu teléfono, una nueva aplicación que te hará sentirte feliz por tener un iPhone 5s en tus manos. Al final, lo que tienes en tus manos no es un teléfono que se queda en un mero instrumento con el que llamar, enviar mensajes o whasapear. Al final lo que tienes en tus manos es un objeto capaz de evolucionar contigo y de convertirte en un usuario feliz, y no en un usuario aburrido.

Veredicto: ¡Quiero uno!

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